Mujeres empoderadas del FPAyS y el Evita que producen: El trabajo es la mejor política social  

En la crisis originada por la pandemia del Covid-19 y la emergencia epidemiológica, en muchas localidades de la provincia, las mujeres mayoritariamente, se sienten empoderadas a través del trabajo colectivo produciendo alimentos, textiles, herrería, carpintería, panificación y artesanías, entre otras actividades.
Ellas militan y se organizan dentro del Movimiento Evita y el Frente Popular Agrario y Social. Por ejemplo en el barrio La Tablada, de Garupá trabaja un grupo de mujeres con fuerte organización barrial y productiva, coordinado por Daiana. Sostienen un comedor y merendero popular, dos huertas comunitarias agroecológicas, una panadería y proyectos textiles.
La cohesión y el empuje de las mujeres del barrio «La Tablada», contagian fuerza a otras más, para seguir peleando en esta grave crisis que nos atraviesa a todas y todos.
El trabajo participativo se multiplica en Jardín America, Oasis, Candelaria, Azara, Campo Viera, Concepción de la Sierra, Bonpland, Roca, Mártires, Mado, Colonia Delicia, Aristóbulo de Valle, El Soberbio, San Vicente, Andresito, Libertad y Bernardo de Irigoyen, entre otros pueblos.

Unidades productivas y colectivas
En Garupá también está Sandra en el barrio San Cayetano, «el patrono del trabajo, con quien nos identificamos las compañeras y compañeros que sostenemos los núcleos productivos locales: la carpintería, una unidad textil, y la granja que llevamos adelante», dice la joven.
Tienen excelentes producciones que sostienen colectivamente junto con el comedor popular, que solidariamente realizan para las personas del barrio que tanto necesitan.
En Santa Clara III, Moira trabaja y milita políticamente en la economía popular desde hace cinco años.
Actualmente en su vivienda sostiene una panadería muy completa, una huerta comunitaria, un merendero y comedor popular. También colaboran fuertemente en el desarrollo de unidades productivas en Santa Clara II, donde están Juana y Mónica con producción textil y carpintería artesanal en fibrofácil, y en el barrio Garupacito, Ivana junto a otras mujeres sostienen un merendero y una huerta comunitaria, donde obtienen alimentos agroecológicos para su consumo y para comercializar.

 
Taller textil en el barrio Nuevo
«Estamos felices y orgullosos de ver como el esfuerzo colectivo, la organización y la solidaridad permiten superar los obstáculos», expresó el diputado Martín Sereno (FPAyS), quien realizó una recorrida por las unidades productivas, ayudando con insumos, semillas, herramientas.
En el barrio Nuevo, Paula y sus compañeras llevan adelante varias actividades productivas y solidarias: el taller textil que las sostiene económicamente, y que en el último año permitió ampliar el salón y aumentar las ventas, la huerta comunitaria de donde se proveen de alimentos para autoconsumo, y para el comedor popular y que además comercializan.
«También brindan merienda a la gurisada del barrio y están tratando de armar una escuelita de fútbol en un predio vecino», indica Sereno.
Mientras que Paula señala que el barrio entero reconoce y colabora con las actividades comunitarias, y cuando trabajamos por los demás no nos frena nadie», enfatiza.

Autoconsumo y comercialización
En Itacaruaré, Marina y su grupo de trabajo le imprimen buena predisposición a la producción de huertas y plantas anuales, aprovechando cada pedacito de tierra para plantar alimentos agroecológicos.
«No todo nos resulta fácil, cuando arrancamos tuvimos varios inconvenientes; pero después nos sobrepusimos, y hoy no sólo proveemos alimentos sanos para nuestras familias, sino también vendemos nuestra producción a particulares y comercios cercanos».
También cuenta con alegría que pudieron gestionar exitosamente con el Municipio, administrado por José Álvez (FR) el tema de las máquinas para evitar la inundación de un sector cultivable.

«Siempre apostamos a la economía popular»

En Apóstoles las mujeres intensifican la producción de agendas y anotadores artesanales, apostando la economía popular en un pequeño taller donde realizan la elaboración, además se dedican a los productos panificados y a las huertas en varios barrios, entre ellos Santa Bárbara; Polín y Las Ruinas donde «preparamos la tierra para ampliar nuestros proyectos productivos. En el barrio 200 Viviendas funciona el merendero «Amor por lxs niñxs» y nuestras compañerxs producen conservas para la venta».

En el barrio Chesny intensifican la producción en las huertas. En el 110 Viviendas funciona el merendero «Por lxs peques todo», donde «las compañeras asisten con almuerzos a las vecinas, y en el barrio Puerta producimos alimentos en las huertas para consumir y para comercializar», destaca Andy Sosa del Movimiento Evita.

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