La economía argentina es la menos afectada en la región hasta el momento y una de las que mejor podría salir parada de la pandemia, según el informe de Perspectivas Económicas Mundiales que publicó esta semana el Fondo Monetario. En su actualización de las previsiones de crecimiento para 2020, informó que el PIB argentino caería 9,9 por ciento. Si se compara este pronóstico con el que realizó el organismo a principio de año, previo a que todas las economías fueran impactadas por el Covid-19, la recesión prevista para la Argentina era de 1,3 por ciento, lo que equivale a que la pandemia y las medidas requeridas para evitar su propagación implicaron 8,6 puntos adicionales de caída.

Se trata del menor impacto por pandemia en la región, con la salvedad de Chile que en enero estaba en pleno estallido social y ya había sufrido un fuerte recorte en las proyecciones del Fondo, y de varios países desarrollados. En países que no tomaron medidas a tiempo y privilegiaron los intereses económicos, como Brasil y Perú, el coronavirus les retrajo hasta 16,3 puntos de su Producto.

En medio de la pandemia los grupos de poder económico insisten en subestimar el impacto de las medidas de aislamiento en el país para presionar por su levantamiento. El argumento es que el deterioro de la actividad que genera es insostenible y acusan a esas medidas y no a la pandemia de la parálisis. En un trabajo del Banco Mundial se realizó una comparación entre la estimación de crecimiento de este año para un conjunto amplio de países y la rigurosidad en la cuarentena aplicada por los respectivos gobiernos. La conclusión es que los países con medidas de aislamientos livianas vieron retroceder más su actividad. Los datos del Fondo ratifican esa mirada.

Esta semana el Fondo publicó sus estimaciones para este año y anticipa una recesión de 4,9 por ciento global, 1,9 puntos por debajo de las estimaciones que el propio organismo había hecho en abril pasado.  «Al igual que con las proyecciones WEO de abril de 2020, existe un grado de incertidumbre más alto de lo habitual en torno a este pronóstico», anticipó el organismo que conduce Kristalina Gerogieva. Para la Argentina previó una caída del Producto de 9,9 por ciento, frente al retroceso estimado en el informe de abril 5,7 por ciento y por encima del 1,3 de recesión prevista en enero.

En la región, el país más afectado es Perú, que mantiene una cuarentena débil y que, sin embargo este año va a caer 13,9 por ciento, mientras que a principio de año se anticipaba que fuera a crecer un 2,4 por ciento. La diferencia es 16,3 puntos porcentuales que caerá la economía peruana por la pandemia. En el caso de México, se pasó de estimar un crecimiento de un punto del PIB a una recesión de 10,5 por ciento (-11,5 puntos porcentuales explicados por el pandemia). En Brasil, donde la administración de Bolsonaro fue foco de atención por su negativa a tomar medidas para cuidar a la población del contagió, el FMI había anticipado en enero un crecimiento de 2,2 por ciento y ahora estima una caída del 9,1 por ciento (-11,3 puntos porcentuales).

En Colombia el impacto es similar, al pasar de una mejora de 3,5 por ciento en su actividad para este año una recesión de 7,8 por ciento.
En el caso chileno, la estimación a enero era de un crecimiento de 0,9 por ciento, mientras que en junio el Fondo auguró que cerrará con una caída de 8,4 por ciento (-8,4 puntos porcentuales por la pandemia). Casi similar a la Argentina, pero en enero el Fondo ya le había recortado su proyección del 2,1 al 0,9 por ciento por la crisis socia que exhibía el gobierno de Piñera.

Si se compara el caso argentino incluso con Estados Unidos, más allá de la diferencia que representa un punto de PIB en cada caso, fue menos impactada también. La administración Trump finalizaría este año, según el FMI, con una caída de su Producto de 8 por ciento, frente a la estimación de crecimiento de 1,6 por ciento en enero. La diferencia son 9,6 puntos porcentuales de caída derivado del efecto de la pandemia, en un país que se convirtió en faro para los gobiernos anticuarentena como el de Bolsonaro.

En los países de Europa más afectados el impacto es mucho mayor. En Francia se pasó de estimar un aumento del Producto de 1,3 por ciento a una caída del 12,5 por ciento (-13,8 puntos porcentuales) y en Italia se actualizó de una mejora de 0,5 por ciento a un retroceso de 12,5 por ciento (13 puntos). China, de los países afectados, es el que mejor saldrá de la situación. En enero le pronosticaban un crecimiento de 6 por ciento y terminará con un alza de 1 por ciento. Perdió 5 puntos.

La cuarentena no es gratis en términos económicos, aunque no exista una cifra que pueda cuantifica cada vida que se salvan. Sin embargo, las cifras que aportan las propias economías en el mundo, sin distinción entre desarrolladas o emergentes, dan cuenta de que,  de una u otra manera, la actividad se resiente. La clave no es si se aplica o no una cuarentena para salvar vidas, sino cuán dispuestos están algunos gobiernos por amortiguar el efecto en la población. En última instancia, será la manera en que se cuida a las familias la que defina la recuperación el año próximo. La economía argentina ya venía además castigada con tres de los últimos cuatro años en recesión.

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