Inflación: Sexto cómodos y peleando con Sudán y Venezuela

De las estadísticas del Fondo Monetario Internacional  se desprende que la Argentina ocupa el sexto lugar en el ranking mundial de inflación. Son tan solo 17 los países en el mundo (menos del 10% del total) los que registrarían un aumento en los índices de precios de dos dígitos. El primer lugar lo ocupa Venezuela, país que atraviesa un proceso hiperinflacionario. En segundo lugar se encuentra Sudán con 56%. A modo de referencia, descontada Venezuela, la inflación promedio de los mercados emergentes y en desarrollo se calcula en 4,9%. Dicho de otra forma, y si se cumpliera el pronóstico del Fondo, la inflación en la Argentina sería unas seis veces el promedio de los países en desarrollo.

Las proyecciones del Fondo contemplan que la economía argentina se contraiga en el primer semestre de 2019, ya que la demanda interna se desacelera en virtud de políticas más estrictas para reducir los desequilibrios. Pero espera que vuelva “a crecer en el segundo semestre del año a medida que se recupere el ingreso real disponible y la producción agrícola, tras la sequía del año pasado”. En suma, espera una caída de 1,2% del producto bruto interno para el año en curso y un crecimiento de 2,2% para 2020.

Con todo, el organismo advierte que “los riesgos a la baja para la economía siguen siendo considerables y su materialización podría llevar a un cambio en las preferencias de los inversionistas, abandonando los activos en pesos y presionando a la moneda y la cuenta de capital”. En este contexto, considera que “la implementación continua del plan de estabilización en el marco del programa de reforma económica apoyado por el FMI es crucial para apuntalar la confianza de los inversionistas y restaurar el crecimiento sostenible que eleva los estándares de vida de todos los segmentos de la sociedad”.

Como es tradicional, el Fondo insiste en la necesidad de alcanzar las promesas fiscales. Al respecto, afirma que ”cumplir con el objetivo de saldo fiscal primario de cero en 2019 y el 1% del PIB en 2020 es esencial para reducir las necesidades de financiamiento y evitar volver a encender las presiones de liquidez”.

Las estadísticas del Fondo también auguran que la desocupación se mantendrá en 9,9% de la población económica activa tanto en el año en curso como en el próximo (una suba de 0,7 respecto de 2018). También muestran una mejora significativa en el resultado de la cuenta corriente del balance de pagos, que pasa de un rojo de 5,4% del producto bruto interno a 2% en el año en curso y 2,5 en 2020.

 

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