Familia con discapacitados necesita asistencia social y baño adecuado a  la patología de una niña 

En la localidad de Bonpland la situación de Carla Betiana Severo, 24 años, que vive con sus padres, y su hija Sofía, con síndrome de West, una encefalopatía epiléptica con alteración cerebral, «evidencia la necesidad de una transformación profunda en las políticas públicas relacionadas con la discapacidad», destaca el diputado Martín Sereno (Frente Popular Agrario y Social), que realiza gestiones ante el Estado para ayudarlas.
El padre de la joven, Carlos Oliveira, 67 años, tuvo un Accidente Cerebro Vascular (ACV) y está hemipléjico, y tanto él como la niña de 4 años, necesitan control sanitario y medicación permanente.
La familia que vive en el barrio Terminal, recurrió a la concejal Cristina Bóveda, del FPAyS en Bonpland, ante la falta de atención y seguimiento de las patologías de la niña y su abuelo, y no encuentra respuesta en el Municipio ni en la provincia.
«Sofi tiene síndrome de West», señala Carla a la edil, que junto con el legislador, estuvo en su vivienda para acercarle un nebulizador y otros insumos, que lograron después de las gestiones realizadas en la Subsecretaría de Acción Social a cargo de Claudio Vázquez, y que depende del Ministerio de Desarrollo Social.
«A medida que recorremos la provincia, vemos que hay muchas personas con discapacidad que no reciben la atención acorde a sus patologías, sus derechos no son reconocidos por algunos funcionarios, y deambulan en busca de una ayuda que no llega», cuestiona Sereno.

Abuelo y nieta con discapacidad y sin atención 
En la casa viven Carla, su hija, sus padres y hermanos menores. «Don Carlino tiene una discapacidad como consecuencia de un ACV, lo que vuelve muy desesperante la situación de esta familia, porque además de lidiar para conseguir los medicamentos, pañales, leche y atención médica, ahora tienen la preocupación de quedarse sin servicios básicos.

Es que tanto Emsa como la Cooperativa de Agua de Bonpland, le enviaron el aviso de corte si no abonan las facturas, que además es irregular porque hay una resolución de la provincia de no cortar los servicios por falta de pago durante la pandemia», advierte el diputado.
El único aporte económico que percibe la familia es la Asignación Universal por Hijo (AUH) que cobra Carla, y una pensión por discapacidad de Carlos Oliveira.
«Gracias al subsecretario Vázquez pudimos acercar un nebulizador, y algunas latas de la leche especial que consume la nena y son muy caras para la familia; pero necesitan mucho más. Ya solicitamos los materiales para construir un baño adecuado, esperamos tener respuestas urgentes y efectivas», remarcan Sereno y la concejal Bóveda.

Ayuda del Municipio de San Vicente
«Mi hija tiene un síndrome poco conocido que es bastante complicado, y necesita mucha atención y cuidados permanentes. La alimento por sonda con una leche especial, y utiliza más de 20 pañales diarios; no contamos con ninguna pensión ni apoyo económico», manifesta Carla.
Como no recibía ayuda en Bonpland, tuvo que recurrir al domicilio de familiares en San Vicente, para hacer el cambio, y gracias a ese Municipio podía retirar la medicación y dos latas de leche por mes para su hija, que a veces no alcanza pero es la única alimentación que tiene.
Pero desde que comenzaron las restricciones del transporte por el Covid-19, se les complica viajar a buscar esos insumos.

«No podemos pagar la factura y necesitamos la luz»
Por su patología, la nena requiere ser nebulizada, por lo tanto la vivienda no puede estar sin energía eléctrica, ni agua potable.
«Nos llegó una factura de 6000 pesos entre los dos servicios, y considerando que en la casa hay dos personas discapacitadas, para nosotros es mucha plata. Sofi no puede estar sin nebulizador y necesitamos la luz. Nos donaron uno que se rompió y me cansé de hacer trámites durante dos años y presentar papeles para conseguir. Agradezco mucho las gestiones del diputado Sereno y la concejal Cristina que nos trajeron uno nuevo», dice.
A Carla le preocupa las carencias de su situación; especialmente por su pequeña hija.
«Es doloroso cuando voy a pedir a la Dirección de Acción Social del Municipio de Bonpland, y no me dan respuestas. La enfermedad de que mi hija es delicada, y quiero que esté tranquila y no perciba mi angustia.
Me da mucha impotencia porque no puedo trabajar para cubrir sus necesidades, ella me necesita todo el tiempo, y no entiendo que las autoridades no tengan en cuenta que la problemática de los discapacitados debe tener una atención más focalizada. Sé que no tengo que bajar los brazos, pero la situación es desesperante», lamenta la madre.

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