Chacra 145: Familias reclaman por facturas de agua impagables que van desde 28 mil a 91 mil pesos

Cada vez son más los usuarios que reclaman por las exorbitantes sumas de las facturas de agua y de luz que emiten Samsa y la Empresa de Energía de Misiones.
En la chacra 145 de Posadas, se convocaron un grupo de vecinos y vecinas para protestar por estos aumentos que resultan imposibles de pagar. Este reclamo es acompañado por el Frente Popular Agrario y Social, con el diputado Martín Sereno a la cabeza, que estuvo con las familias afectadas.
«Cada una de las vecinas nos mostró las facturas impagables, desde lo económico y yo diría desde lo moral teniendo en cuenta que se trata de familias de sectores vulnerables. En plena pandemia, las familias de la chacra 145 recibieron facturas de 22 mil, 28 mil, 40 mil, 60 mil y 91 mil pesos por concepto de agua.
Hicieron los reclamos pertinentes y hasta ahora sólo recibieron respuestas evasivas por parte de Samsa».
Recordó que esta empresa fue privatizada en los 90 y se mantiene «imperturbable» a las quejas. «Cada mes factura más alto y amenaza con cortes del servicio a familias de escasos recursos económicos y cuyo consumo no excede la media. Además, a nivel nacional hay un decreto que impide los cortes de servicios básicos».
Las y los vecinos de la 145 denuncian trazados mal hechos, caños rotas y medidores que giran con el aire. «Ya iniciamos las gestiones ante el Ente Provincial Regulador de Agua y Cloacas (Eprac) con urgencia y se comprometieron a brindar una solución de fondo. Vamos a seguir de cerca este tema que es injusto para el bolsillo de casi todo un barrio», expresó Sereno.

Cifras onerosas y amenazas de cortes

Mónica Caballero vive en la chacra 145 y recibió una factura de 12.000 pesos de agua. Cuenta que no sabe leer y que en un principio pagó una factura que no le correspondía, y ahora le llegó otra a su nombre por ese monto, y con amenaza de corte.
El agravante de esta mujer es que hace poco enviudó, o sea que con su situación dolorosa y traumática, ahora se encuentra con que económicamente es imposible abonar esa factura, y con la amenaza que si no paga, se quedará sin el vital elemento.
«Estoy desesperada porque no sé cómo hacer para pagar semejante boleta de 12.000 pesos. Sólo tengo un pobre salario y ahora que me quedé sola, con cinco chicos a cargo y no sé cómo voy a hacer porque también tengo que pagar la tierra y la luz. Cuando alguien cocina en el barrio, voy con una olla a retirar para poder darles de comer a los chicos, porque con el salario no me alcanza siendo jefa de familia».
Por eso pide a la gente de Samsa que se acerque al barrio a darles una solución. «No quiero tener deudas; pero no hay manera de que pueda pagar esto», reitera.

En el barrio hay concientización en el cuidado del agua
La presidenta de la comisión barrial, María Magdalena Machado, trata de buscar soluciones a esta situación que «nos indigna a todos», dice. Ella es una de las que camina, gestiona e insiste preocupada por lo que les pasa a las familias.

Relata que en su barrio primero lucharon para obtener el agua, se presentaron proyectos pidiendo la red de agua y cloacas que costó muchísimo dinero.
«Después, cuando teníamos la red no había agua, otra vez emprendimos la lucha, incluso haciendo reclamos en la Cámara de Diputados, finalmente nos recibieron las autoridades de Samsa y llegamos a un acuerdo para que por tres meses nos cobren una suma básica. Entre los derechos de conexión y el consumo, las primeras boletas fueron de 1500 pesos».
Organizaron sub-comisiones vecinales de agua, y siempre tuvieron concientización en el cuidado del agua; pero a medida que pasaban los meses las boletas en algunos casos eran de 4000 hasta 100.000 pesos, algo imposible de pagar.
«Personalmente fui a Samsa y hablé con Mirta Kruzcovzky que siempre nos recibió y nos dijo que iba a mandar a los técnicos y tratar de solucionar los casos; pero nada de eso ocurrió. No hay solución, al contrario: cada vez hay más vecinos que nos traen boletas altas», sostuvo.
«Explotaron la red de agua y los caños»
La responsable de la comisión vecinal, acercó la empresa videos con todas las pérdidas que hay en el barrio.
«Reclamé el tema de las obras de las que estaba encargado el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), y que desde un comienzo les marcamos que había falencias; pero la empresa pasó por alto todo lo que pedíamos y hoy vemos que las obras son deficientes. Explotó la red de agua, los caños, y cuando nos quejamos al Instituto de Vivienda, nos responden que les entregaron la obra a Samsa y que ellos deben arreglar el desastre».
En su casa de la chacra 145, María Machado tiene un merendero al que antes de la pandemia asistían unos 70 niños y niñas, y ahora concurren más de 200,
«También vienen muchos adultos hasta con vergüenza porque no están trabajando y necesitan comer, además de pagar el agua, la luz, la tierra, todo va sumando. Nuestra lucha era para quedarnos en este lugar como mucha gente que está desde el año 94, los vecinos más viejos que llegaron cuando esto era el ex basural, que de alguna manera sigue siendo, porque nunca hubo tratamiento adecuado de la basura, y aún así se hicieron los trabajos. Hoy estamos pagando un recupero por las obras mal hechas de Samsa y del Eprac, y los que seguimos poniendo el cuerpo somos los vecinos, ahora con facturas impagables. Hay muchas familias que deben elegir entre la comida o pagar el agua».
 
«Es imposible pagar 91 mil pesos por el agua»
Otra de las vecinas afectadas es Emilse Skovronek, que recibió un gran aumento en su factura de agua, en ese barrio donde son todas casas de familia humildes, y sin embargo se topan con esas facturaciones, que «no sólo son impagables, sino también injustas e ilegítimas, porque no corresponde que paguemos un monto de 40 mil a 91 mil pesos por el agua como me llegó a mí», señala.
Estas vecinas tuvieron reuniones con Samsa, hicieron gestiones ante el Eprac y Samsa, y no hay una solución de fondo.
«Hace tres meses que me llegan las boletas muy altas, fui a reclamar a Samsa, hicieron una inspección y me dijeron que había una pérdida debajo de la casa, algo que me pareció raro porque no tengo humedad, igual me mandaron a hacer las conexiones por arriba del techo, les hice caso y después de todo eso primero me llegó una boleta de 40 mil pesos y la última es de 91.000 que no puedo pagar. Yo cobro un subsidio por ser madre de siete hijos, vivo una casa humilde, es imposible pagar eso», indica la mujer,

Frente a su vivienda, todo el tiempo corre agua, y ella cree que le están cobrando por el agua que se pierde en esa vereda. «Somos muchos los perjudicados. A una pobre vecina le llegó una factura por 101.000 pesos, y a otros de  22.000, 28.000, 40.000 y 50.000 pesos. Estamos viviendo en una misma provincia y sin embargo en otros barrios pagan 400, 500, 1000 pesos que son cifras más razonables», remarca Emilce.

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