ESPECTACULOS

¡¡¡Pero quién quiere ir a lo de Susana, caretas!!!

Después de varias idas y vueltas, finalmente se confirmó el elenco completo de “Casados con hijos” para el teatro. Florencia Peña, Guillermo Francella, Érica Rivas, Luisana y Darío Lopilato y Marcelo de Bellis serán parte de este “regreso” del suceso televisivo, que traspasará la pantalla para subirse a las tablas el año próximo.

Para hablar de lo que será la vuelta de esta exitosa comedia, el elenco eligió el living de Susana Giménez, pero algo llamó mucho la atención de los televidentes: la ausencia de Rivas. La actriz que interpretó a María Elena Fuseneco en la sitcom emitida por Telefé fue la última en firmar contrato; quería revisar personalmente el guion para asegurarse de que no tuviera tintes machistas. “Me cuesta mucho ver qué se va a hacer. Es algo que me preocupa. No sólo por mi personaje, sino por toda la serie. ¿De qué nos reímos? Estábamos amparados por un paradigma, ahora que eso cambió es raro. Hay que ver qué es lo que se va a decir”, decía hace algunas semanas.

“Al parecer, después de la acusación pública de Rivas contra Ricardo Darín por maltrato y destrato, Susana le ‘hizo la cruz’. Dijo: ‘Nunca más esta chica en mi living’ y no pudieron convencerla, ni siquiera Gustavo Yankelevich, productor de la obra e íntimo amigo de la diva de los teléfonos”, explicó Guido Zaffora, panelista de “Intrusos”.

Mientras que las excusas por su ausencia fueron su cumpleaños y un viaje a España, al parecer estas no serían las verdaderas razones de su faltazo al programa de la diva. “Alguien dijo: ‘Esta chica que no venga’”, lanzó Zaffora en tono enigmático el lunes al mediodía, ni bien comenzó “Intrusos”. Esto llamó la atención, porque Érica había estado muchas veces en el programa, sobre todo en la presentación de películas como “La cordillera” o “Relatos salvajes”.

De hecho, “Susana le decía que era la mejor actriz cada vez que se la cruzaba”, agregó el periodista.
Tiempo atrás, Érica había dicho: “Cuando recibí maltratos de Ricardo, tanto personales como laborales, decidí rescindir un contrato para ir a hacer la obra a España. Lo primero que me acordé cuando estaba en el medio de toda esa mierda era llamar a Valeria para pedirle disculpas por no haberla llamado antes. No me quiero imaginar el dolor que debe haber sentido”.

Pequeña Victoria

Por Emanuel Resphigi (Página 12)

«Una mamá nunca sobra, el problema es cuando falta”, lanzó como máxima Selva (Inés Estévez), sintetizando en esa frase buena parte del espíritu de Pequeña Victoria, la tira diaria que el lunes se estrenó en Telefe. No es casualidad: al fin y al cabo, la Victoria del título se las tendrá que ver con cuatro madres a la vez, producto de una situación que complejiza tanto su crianza como la trama. Una ficción que, en su debut, mostró mucho más que la búsqueda de entretener: también la intencionalidad de poner sobre la mesa de los hogares argentinos la posibilidad de repensar el concepto de familia, cuestionar su institucionalidad conservadora y discutir las relaciones intrafamiliares. En clave de dramedy emotivo, Pequeña Victoria parece querer debatir las tradiciones como costumbres intocables. ¿Desde cuando las cosas solo deben ser de una manera y, mucho más, cuando de amor se trata? Esa parece ser la gran pregunta, tácita pero inquisidora, que sobrevuela el ciclo.

Tal vez como en ninguna otra ficción diaria, Pequeña Victoria expone con sensibilidad una verdad innegable: que la «familia tipo» de antaño hoy huele a rancio. En la vida pero también en la televisión abierta. Quien quiera ver y comprender, que prenda la TV. El debut no podía haber sido más promisorio: la tira promedió 17,2 puntos de rating, la más alta para una ficción en lo que va del año. Evidentemente, lejos de incomodar, la ficción resultó atractiva para el gran público. Si hay productos de calidad y que les resulten temáticamente atractivos, los espectadores de la TV abierta aparecen.

Las múltiples formas de concebir y formar una familia encontró en la coproducción de The Mediapro Studio, Viacom International Studios (VIS) y Oficina Burman una variante tan posible como extraña. Adelantándose incluso a la legislación vigente en Argentina, pero reconociendo que la subrogación de vientre es una realidad cada vez más extendida, Pequeña Victoria va a fondo. En contraposición a las novelas turcas, mucho más conservadoras y machirulas, que inundan con buena audiencia la TV local, Pequeña Victoria se planta desde su estreno como una ficción moderna. No sólo en estética, en correrse del cuentito de hadas clásico, sino también desde la perspectiva que toma a la hora de contar una historia inclusiva y actual.

No hay un amor imposible entre parejas heterosexuales de diferentes clases sociales en la trama creada por Daniel Burman y Erika Halvorsen. Y, sin embargo, la ficción rebosa  amor y emocionalidad, que se manifiesta de las más diversas maneras, cuantos personajes haya. En el primer episodio no se plantearon, tampoco, verdades absolutas. Más bien presentó la complejidad de la vida social, la multiplicidad de miradas y de sentir de ese grupo de mujeres heterogéneas pero capaces de ayudarse, de ponerse en los zapatos de la otra. La sororidad está presente en la trama. No lo hace desde el sentido más político del término, sino desde la cotidianidad de mujeres que tienen que hacerse lugar en una sociedad patriarcal, clasista y estructurada como la actual. Todas para una, y una para todas.

Protagonizada por Julieta Díaz, Estévez, Natalie Pérez y Mariana Genesio, la trama gira en torno a cuatro mujeres detenidas en madres. La disparadora de la historia es Jazmín (Díaz), la mujer independiente que al pasar la barrera de los cuarenta decide subrogar el vientre para poder ser madre sin perder su carrera profesional. Para ello, firma un acuerdo privado y clandestino con Bárbara (Pérez), la madre gestante que se presta a poner su cuerpo para escapar de una desesperada situación económica y personal, que el primer episodio apenas esbozó. Cuando comienza el trabajo de un parto que se adelanta en los tiempos, Bárbara conoce a Selva (Estévez), la religiosa conductora del Uber (de la PNT vive la TV) que la lleva a la clínica y que siente la necesidad de acompañarla en su angustia y temor.

Una complicación menor de la recién nacida enrederá el destino de estas tres mujeres, a las que se suma la persona que donó el esperma, que no es otra que Emma (Genesio), una mujer trans que se les aparece mientras intentan definir el nombre de la recién nacida. En medio de ese caos, social pero también emocional, las cuatro mujeres dejan de lado sus propios prejuicios y las reglas del deber ser que rigen a este tipo de casos para criar juntas a la pequeña Victoria. «La regla número 1 es que mi hija esté bien», le pone los puntos Jazmín ante el reproche de su abogada (Emilia Mazer) por haber violado el protocolo. Son mujeres de decisiones tomar.

Escrita por Halvorsen junto a Mara Pescio, Martín Vatenberg y Anita Accorsi, Pequeña Victoria es una ficción en la que las protagonistas son mujeres. El universo femenino, entendido como un mundo que sufre las imposiciones de una sociedad machista, es la base de una historia que busca derribar cuanto prejuicio se le cruce en su camino. La maternidad, los mandatos sociales, la necesidad de resignar vida personal para desarrollarse profesionalmente, la ley como reflejo de prácticas sociales son algunas de las ideas que la ficción pone en debate en medio de su trama. ¿Los hombres? Apenas cumplen un rol secundario: está el neonatólogo Antonio (Facundo Arana) oficiando de puente entre todas y todos; Manuel (Luciano Castro), el gerente de la empresa en al que trabaja Jazmín y con quien tuvo un romance allá lejos y hace tiempo; y Mario (Jorge Suárez), ese esposo/hermano de Selva más preocupado por el dogma religioso que por vivir la vida. Seguramente habrá romances, tensiones amorosas y sexuales, pero ninguna de ellas parecen ser partidarias de la sumisión. Pelean por su libertad.

En su primer episodio, Pequeña Victoria pareciera ocupar un lugar vacante en la ficción argentina: el de la emocionalidad afectiva, en la que el amor sexual y pasional le da lugar al afectivo y maternal. Sin caer en la fórmula clásica, casi como respuesta a la restauración conservadora proveniente de Turquía en la pantalla chica, y desde los más altos estamentos del poder político y religioso en la vida social. Una propuesta que echa por tierra la idea de que en las tiras diarias hay temas de los que no se hablan hasta que previamente no se hayan instalado en la opinión pública. Pequeña Victoria -y la TV argentina- todavía tiene mucho para contar, formar y emocionar.

CFK me genera una admiración muy grande y Macri es un papelón

Angela Torres, joven actriz y cantante argentina elogió a Cristina Kichner: “Ella me genera un admiración muy grande y me ilusiona que haya una mujer al mando de todo. Ella tiene ganas de escuchas a los jóvenes y las jóvenes, tiene ganas de aprender y de conocer otras miradas”.

“Me parece tremendo lo que veo, me parece que ya es muy poco creíble. Macri me parece un papelón, y entonces siento que la única manera de sacarlo es un poco militarlos a ellos. Seguramente vamos a estar mejor”, sentenció Torres.

El Trap pequeño burgués

El Duki, una de las figuras más importantes de la escena musical, criticó las altas tasas impositivas, dejando de lado por un rato la rebeldía y efectuando un reclamo propio de sectores mas reaccionarios de la sociedad .

El cantante de trap explicó que el ente que regula y administra los ingresos públicos le solicitó la presentación de una declaración jurada para poder comprarse una Playstation 4.

«¿Declaración jurada de qué? La c… de tu madre», apuntó el artista.

Y continuó: «No me puedo comprar una Play 4».

«Me rompo el ort… laburando, salgo todos los fines de semana a tocar por todos lados con mi equipo, los chorros de la AFIP me sacan todo con los impuestos y encima tengo que hacer una declaración jurada para comprarme una play porque estoy aburrido en casa, que país del ort…», aclaró.

Los ricos no roban

Hace dos meses  Mirtha Legrand debió suspender algunos de sus programas y hasta llamó a su hija, Marcela Tinayre, para que la remplace ya que se encontraba internada a causa de una brida intestinal.

Tras su alta, la diva de los almuerzos regresó a la pantalla de Canal Trece y continuó liderando su ciclo. No obstante, parece que la Chiqui no se fue del todo bien de la clínica donde estuvo internada ya que adeuda 20 mil dólares con el cirujano que la operó. Así lo manifestó este lunes por la tarde Adrián Pallares en Intrusos. Al respecto advirtió: «Aparentemente el doctor que la operó todavía no cobró los honorarios que le corresponden«.

A su vez comentó que se trata del Doctor Carlos Arozamena, quien se comunicó con el programa de Jorge Rial para anunciar la noticia. De todos modos, en el ciclo de América también dijeron que esta no sería la primera vez que se escuchan reclamos de este tipo.

Eramos tan felices

Cecilia Roth reivindicó su apoyo al kirchnerismo frente al periodista oficialista Luis Novaresio al afirmar que cuanto más feliz se sintió “fue durante la época de Néstor y Cristina”. Y en esa misma línea, agregó: “Esa es la verdad, todo lo demás es cuestionable”.

Invitada al programa en A24, la actriz también defendió a la precandidata a vicepresidenta de los interrogantes de Novaresio: “Es difícil saber dónde estuvo la corrupción, en qué lugar, adónde llegaba, porque la Justicia no está investigando eso». Y aseguró que “hay una persecución importante y el Poder Judicial está queriendo que Cristina caiga”.

“La gente dice que se robó todo. Yo quiero saber ¿y dónde está lo que se robó? La Justicia no es tan objetiva en este momento”, afirmó la artista.

De cara a las próximas elecciones, la actriz confesó que va a votar a la fórmula “Fernández-Fernández”, y apuntó: “Lo pasé muy bien durante el gobierno de Cristina, y no sólo yo, la gente estaba bien”.