Otro tema que ocupó buena parte del día del Presidente fue el económico. Junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, conversó con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, con quien coincidieron en la imposibilidad del país de afrontar pagos en moneda extranjera en los próximos años. En el entorno del Presidente insistían en la convicción de que el desastre financiero que envuelve al mundo junto con el avance de la pandemia puede resultar beneficioso para la estrategia de reestructuración de la deuda. La idea que persiste es que a los bonistas les conviene agarrar lo que les ofrezca Guzmán, por escaso que sea, a la nada que podría sobrevenir con un default arrastrado en el tsunami financiero internacional.

 

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